jueves, 30 de octubre de 2014

MADRECHILLONA, DE JUTTA BAUER/ SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Publicado por la española Lóguez y en portugués por Gata Funho, esta obrita de Jutta Bauer se tradujo como Madrechillona en castellano, pero puede traducirse como Cuando grita mi madre.

Es la historia de una mamá pingüino y su hijo, que un buen día recibe un tremendo grito por parte de su progenitora. El resultado es que el pequeño pingüino queda literalmente 'deshecho', y cada uno de sus  pedazos se va volando a alguna parte.

Por ejemplo su cabeza sube a las estrellas, su cuerpo acaba en las ondas del mar, sus alas se escapan a la selva y su pico se va a la cumbre de un monte. La escritora e ilustradora alemana Jutta Bauer (Hamburgo, 1955) es conocida por ser la encargada de iluminar las obras de Christine Nöstingler.

Con Madrechillona obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil en Alemania, en 2001. La historia es muy sencilla, pero eso es justamente lo que la dota de una eficacia abrumadora. Los pedazos del pingüinito tendrán que ser recuperados y reintegrados por su propia madre.

Se trata de una pieza dramática que sirve a la vez como gozne entre el mundo de violencia al que son sometidos los menores de edad, y esa sensación de culpa que persigue a todo adulto que alguna vez ha perdido la paciencia ante el candor de un pequeñín. Sin advertirlo, quienes se aproximan a esta narración terminan siendo parte de un proceso reflexivo del que no están ausentes las ideas sobre lo que heredamos de nuestros padres.

Lo ideal, sin embargo, es que conozcamos a fondo de qué manera Bauer va tejiendo, en apenas unas cuantas palabras, el síntoma de nuestros tiempos: la difícil vinculación adulto-niño, que acaba siendo redimensionada por este último, en forma de literatura, de ilustraciones o de procesos domésticos, como el de tejer o bordar, zurcir, remendar lo que ya se ha hecho.