martes, 5 de septiembre de 2017

ALBERTO BARRETO HABLA DE SERGIO BRICEÑO

Atracadero de sombras: ¿Fanfarreas mareadoras? o la sorpresa de un premio al amanecer

ALBERTO BARRETO (TOMADO DEL PERIÓDICO ECOS DE LA COSTA DEL 30 ABRIL DE 2016)


No sé cuándo de pronto -¿o sería paulatinamente?- se bifurca el camino de la economía política (andanza universitaria trunca) por el anhelo poético de Sergio Briceño.
Como cualquier deseo inicial, Briceño se lanza con todo su furor a encontrar veredas para él en ese momento desconocidas -acaso inhóspitas- persiguiendo el hábito del poeta. Y así llena algunas libretas de tentativas, donde la poesía le marca un horizonte a su existencia. A su vida, entra entonces esa amante imperfecta, pero moldeable, sensitivamente plástica, amorosa o desdeñosa en ocasiones, mortuoria o vital, crepúsculo o aurora, risa o llanto, en fin, todo lo inabarcable dentro de lo abarcable, derivado de las percepciones de cada cual; en este caso, consecuentes con los eternos sentimientos y emociones de aquello posiblemente abarcable.
Y pronto logra ascender en la escalera de los poetas prometedores de Colima. Formado en algunos talleres literarios e inmiscuido en la búsqueda de estructuras temáticas y formales, pronto parece darle un aliento esperanzador a su solicitud poética, vaciada ésta en sus tres primeros libros publicados: TranceSaetas y Ella es Dios.
Poco después, a sus posibles 30 años y creyente de los concursos literarios, obtiene un premio de poesía fuera de las fronteras locales. Dándole éste la notoriedad repentina que les confieren oficialmente siempre tales lauros a los poetas ganadores. Al margen de que si un premio avala verdaderamente o no una obra poética, de cualquier forma le abre puertas y distinciones en el medio. El reconocimiento llega igual a cuando se aplaude el acto sorpresivo de un mago y el prestigio de súbito se despierta a lo mejor muy temprano, quizá entre la cruda etílica venturosamente reparada o en el insomnio que alarga la incredulidad nocturnal por parte del autor. Pero enseguida se aploma la realidad contundente: no sólo es el galardón curricular sino que el logro económico derivado de aquél por fin resulta palpable. El monto dinerario también puede que amortigüe penas interiores. El ego, de algún modo, logra asentarse felizmente, luego de haberse superado el inicial asombro ante el reconocimiento mediático erigido por uno de tantos premios regados en todo el país. Las fanfarreas de estos concursos, no pocas veces terminan por marear al protagonista de tal certamen, anunciado éste con toda la pomposidad del caso, rendido en su probable circunstancia efímera.
En Colima, viendo otro ángulo, sucede algo curioso que llama la atención: por sorpresa, un artista semeja personificar la “revelación” en su disciplina. Pero al poco tiempo, viene otro y el anterior parece opacarse, y así sucesivamente, hasta que el primero ya no es tan fácilmente reconocible o, incluso, para una generación posterior, termina por ser casi inexistente. Moda en moda, pudiera aseverarse. Desconocimiento y falta de rigurosidad, pudiera agregarse.
Por lo mismo, la crítica o las cotidianas opiniones de café siempre perviven en la ambivalencia y la especulación. Ambas, ante todo, persiguen más tintes de intereses personales o de simpatías amistosas o institucionales, que de objetividad estética referente a precisar el calibre desprejuiciado de una obra determinada. Además de que el artista, por lo general, mantiene procesos creativos intermitentes, “desapareciendo” indefinidamente del mundillo artístico. Dicho en otras palabras, faltaría germinar una continuidad productiva sólida fuera de la “cuerda” (tan usual acá) o los apapachos tan proliferantes de la quizá azarosa condecoración.
Volviendo con el inicio, Briceño sigue descubriendo la poesía y descubriéndose él mismo como poeta. Así lo hizo con su texto publicado: La hembra humana, un breve pero comprimido libro donde, en una especie de prestidigitación exploradora, sugiere una simbiosis de acechos formales vetustos integrados a la actual experimentación intimista y decorativa, quizá no tan propia del autor. Lo reprochable sería que, por esas cosas del murmullo habitualmente embaucador, se pulimentara por ahí la ínfula de una coronación poética de Briceño.
El camino es tan largo y la vida apenas es la alegoría común de un soplido, que aquello abarcable dicho al principio pareciera romper su pompa simbólica, para así enfrentarnos con la realidad de lo inabarcable… en la supuesta protagonización de la poesía, según ya aludimos. No está muy lejos de aquí Hokusai (1760-1849), creador japonés de su demoledora Gran Ola, al decirnos que, a sus 89 años, si “el cielo me permitiera vivir diez o cinco años más, solamente así llegaría hacer un pintor de verdad”.

lunes, 1 de junio de 2015

Un poema de Erika L. Sánchez en versión de Sergio Briceño



ERIKA L. SÁNCHEZ



Narco



Autopista de la Muerte —la 

   indiferencia 

de las víboras. El cielo ha madurado 

   y en todas partes 

estallan los colores. ¿Quién 

   es el jefe 

más jefe? En la vaporosa quietud, 

   Cara de muerto 

vacía una cubeta de cabezas como si     

    fueran canicas. La yerba, el polvo, 

    las piedras —

Que traguen fierro los cabrones 

¡yo soy el más chingón de 

    Pisaflores! 

Rompe-madres, 

contemplando el color elefante 

    de los cerros, 

saca a una mujer del autobús 

rumbo a las espinas 

    y la mugre: 

blanca bocanada de calor. 

    Colibríes. Flores de algodón. 

Una manada de caballos pintos mira 

    la espumosa 

luna. Que Dios te bendiga 

    y te conduzca 

por el camino correcto. Bajo el 

    último tajo 

de luz, Rompe-madres se enjuga 

    el sudor 

de los ojos y amarra sus 

   pantaletas a un arbusto —

una colonia de buitres espera 

   su tributo.




Versión de Sergio Briceño González. Los versos en cursiva aparecen en castellano en el original. 

sábado, 25 de abril de 2015

TLALTECUHTLI, ¿UNA DIOSA DE ORIGEN COLIMOTE? (II Y ÚLTIMA)/SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Más atrás podrían rastrearse sus orígenes, si tomamos la domesticación del maíz como referencia (esto explicaría la relación que existe entre las diosas terrestres y maíces como el chapalote o el prechapalote, cuyos vestigios se encontraron en algunas cuevas de Aridamérica). Así, en la etapa de sociedades agrícolas igualitarias, nos dice Matos Moctezuma "el agua y la tierra se deifican cobrando una importancia esencial dentro de la sociedad". Es probable, además, que la sociedad teocrática tolteca en Teotihuacan haya sobrevivido con una diosa que acabó siendo emblema de un guerrero extraordinario, como Ahuitzotl, en cuya tumba fue colocado el monolito de Tlaltecuhtli y debajo de ella los perros colimites o tlalchichis, que podrían ser, también, ‘perros de tierra o de la diosa de la Tierra’. 



Una diosa emblemáica de la teocracia teotihuacana, como Iztapapálotl pasa a convertirse en una sangrienta como Tlaltecuhtli. Las piernas abiertas de esta última, que algunos han querido identificar con el batracio y su cercanía terrestre, podría ser una modificación de las alas de la mariposa en el caso de Iztalpapálotl, lo cual no la libera de su componente bélico, pues los toltecas iban a la guerra con una mariposa grabada en la espalda y otra en los escudos, como consta en la iconografía de Tula. Es posible ubicar con mayor precisión el cambio de sociedad cazadora-recolectora a sociedad agrícola en el caso occidental, donde Jesús Nárez, citando a Beatriz Braniff, admite que la región occidental hasta la cuenca de Mexico fue considerada como Aridamerica. 

"Grupos de tradición de cazadores de fauna pleistocénica" se hallan en San Marcos, Jalisco, a pocos kilómetros de los sitios arqueologicos de Capacha, Periquillos y Chanal, en Colima. El rojo lo usaban ya los nómadas del norte: "La mayoría de los grupos de Aridamérica andaban completamente desnudos; acostumbraban pintarse la cara y el cuerpo con rayas de diferentes colores: rojo, naranja, negro y blanco”, dice Nárez. La domesticacion del perro, uno de cuyos esqueletos fue encontrado dentro de la ofrenda bajo el monolito de la Tlaltecuhtli, fue también característica de estas culturas nómadas anteriores al 5000 aC en la región occidental. 

El tonalamatl consigna que las diosas terrestres provenían del Oeste, como lo confirma en su lectura iconográfica Eduard Seler. Los anasazi elaboraban en cambio cerámica muy burda pero solo utilizando gris y negro en la fase Basketmaker II (500-700dC) y ya en la fase Pueblo I introducen el diseño geométrico sobre fondo rojo. Algunas piezas cerámicas hohokam muestran ya la posición batracio en que se encuentra la diosa, con grandes ojos redondeados y lineas en rojo ocre, pero también en incisiones sobre conchas y aunque se trata de lagartijas menores no deja de sorprender la resolución del artesano al problema del espacio: piernas abiertas y brazos abiertos. Para Beatriz Braniff "a la caida de Teotihuacan, en los valles centrales de Mexico y especificamente en Tula, Hidalgo, se deja sentir una primera oleada de los norteños con el tipo cerámico Coyotlalteco, que tiene sus orígenes en el Clásico, en la región Guanajuato-Queretaro. Durante el Posclásico temprano, otra oleada introduce a Tula muchos elementos procedentes de la misma región y de Zacatecas: arquitectura, cerámica, el Chac mool, el tzompantli, los tipos cerámicos blanco levantado y cloisonné, representaciones del águila devorando a la serpiente". 

Las grecas escalonadas en la ceramica encontrada en la Mesoamérica septentrional -testimonio para muchos del corredor cultural hasta el southwest estadunidense- pueden ser "sistemas de comunicación e integración social", apunta Braniff, quien agrega: "Este sistema mercantil incluye la distribucion de cobre (y de turquesa) y viene acompañdo del concepto ideológico de la xiuhcóatl tal como se presenta en la forma estilizada del Azteca 1".

Las culturas de El Tajín "trajeron consigo el culto a Tláloc, Quetzalcóatl y Xipe Totec; estas últimas al parecer más agresivas", dice Ernesto Vargas Pacheco al referirse al Periodo III (500/600-900/1000 dC), pero Braniff Cornejo sugiere que las grecas escalonadas pudieron ser una forma de comunicación entre los señoríos de la Gran Chichimeca ubicada al norte de Mesoamérica, donde el empleo del color rojo en la ceramica, que más tarde pasaría a la lítica mexica y por consecuencia a los tonos rojizos del monolito de la Tlaltecuhtli, se hizo extensivo en el mismo periodo clasico en que se desarrolla Teotihuacán y, más tarde, Tenochtitlan. Desiré Charnay decía que “estábamos ante una misma civilización, una misma religión y símbolos y dioses similares".

“Desde antes del inicio de la civilizacion prehispanica al perro se le otorgó un papel predominante en la religión, el cual se derivó de cuatro aspectos: ser compañero constante del hombre, su mordida, su uso como fuente de carne y su acto sexual. A partir de esto se creó una amplia gama de vínculos religiosos cuyos extremos fueron su relación con el inframundo, con la fertilidad, con la buena fortuna, con la lluvia y el rayo, y con comidas rituales”, dice Valdez Arrellín. Si los perros enanos llegaron hace 8000 años al continente americano, y desde hace 2000 estaban en el Occidente, sus vínculos con Tlaltecuhtli, como con la Tierra, podrían explicar la presencia de la cultura Capacha en algunos de los principales momentos cinerarios y religiosos de los mexicas.

lunes, 30 de marzo de 2015

TLALTECUHTLI, ¿UNA DIOSA DE ORIGEN COLIMOTE? (I/II) Sergio Briceño González


Hace algunos días, un grupo de amigos me propuso hacer una exploración, topara donde topara, de los orígenes de la extraña ofrenda, consistente en varios perros colimotes, encontrada debajo del monolito de la Tlaltecuhtli que encontró el arqueólogo Leonardo López Luján en el Templo Mayor en el año 2006. Busqué primero los orígenes de la idolatría en Mesoamérica, pues como dice la Relación de Tuzantla, “los antiguos pobladores no adoraban ídolos sino solamente al sol [...] Y andando el tiempo vinieron los colhuaques que es generación de por sí, [y] éstos enseñaron a idolatrar, y trujeron los ídolos y enseñábanles a adorarlos. Reverenciaban en gran manera un ídolo de piedra de la figura de hombre, al cual llamaban Eday, que quiere decir ‘dios de los vientos’, el cual creían que había creado todo lo universo”.



Para entender lo que adoraban los mexicas, primero hay que saber qué adoraban los pobladores de Teotihuacan, sus precursores. Y la población más cercana en el tiempo, perteneciente a esa cultura, fue Teotenango. Carlos Alvarez, en su reporte arqueológico Las Esculturas de Teotenango, advierte que los elementos constructivos fueron hechos "de manera semejante a los edificios de los fines de Teotihuacan como Xochicalco, Calpulalpan y Tepeapulco", es decir basamentos escalonados y escalinatas con alfardas. 

En la primera etapa de Teotenango, llamada rawi tawi o 1 agua como los definió Roman Piña Chan ya se empleaba el rojo plomizo teotihuacanoide, como lo llama Alvarez, color que encontraremos también en el monolito de la tlaltecuhtli. "Este periodo corresponde a los finales de la cultura de Teotihuacan y está representado por varias pequeñas aldeas agrícolas asentadas en el valle. Se le ha dado una temporalidad de 650-750 dC". Durante el periodo 3 Viento o Roxu Hupi en lengua matlatzinca, se utilizan varios tipos de rojo. Estamos hablando de un periodo que va del 900 al 1162, mucho antes de la confrontación con los núcleos mexicas de las lagunas. 

Dentro de las tonalidades cerámicas de la tradición Coyotlalteco Alvarez menciona el rojo sobre café temprano, rojo sobre café medio y el rojo sobre blanco con negativo. Todavía en el periodo 4 fuego que va de 1162 hasta el 1200-1300 (Alvarez no aclara cuando fueron conquistados por los mexicas aunque indica que en 1200 llegan las últimas migraciones chichimecas, que también influyeron en la fase Capacha de Colima) se utiliza el rojo sobre cafe tardio "continuacion del matlatzinca medio", así como el rojo pulido brillante, negro sobre rojo guinda, blanco sobre rojo y el negro grafito sobre rojo, que ya de considera mexica. 

En una de las lápidas trapezoidales encontradas por Alvarez en Teotenango está representado un animal con el pico y la cabeza de un zopilote real o Cozcacuautli y un ala de mariposa, que iconográficamente podría representat a Itzpapálotl (mariposa de obsidiana) como lo señala el propio Alvarez citando a Eduard Seler "Itzpapálotl es patrona del signo 1-Calli y el mes Cozcacuauhtli y puede ser la deidad representada en esta lápida". 

Por su parte la raíz otomí tarasca de los asentamientos matlatzincas, nos dice Bonfil, queda de manifiesto en nombres de deidades como Curisticaheri y Urindecahuecara encontradas en Tuzantla. Debemos tener cuidado con las representaciones de la diosa de la Tierra, de la que Tlaltecuhtli toma algunos elementos. Eduard Seler en su interpretacion del Códice Vaticano No. 3773, nos muestra a la diosa de la Tierra (Erdgöttin) con el dios de la lluvia en la casa del maíz sobre la cabeza (Códice Borgia) mirando hacia la derecha, de perfil; en el Códice Bolognia mirando hacia la izquierda y sin tocado, con apenas tres banderas en el pelo, lo que indica su carácter mortuorio y a la vez generador de vida, en la mano de hecho porta un cuchillo sacrificial muy parecido a una mazorca y ya aparece, a diferencia de la del Códice Borgia, con una máscara de calavera. 

Seler considera que la nariguera procede de la tradicion huasteca, en especial de la diosa del pulque. Hay similitudes entre esta diosa representada en el Vaso Bilimek y la Tlaltecuhtli (la diosa del pulque tiene en lugar del chorro de sangre de la Tlaltecuhtli un par de chorros que salen de sus pechos y acaban en su vientre). La tercera representación de la diosa terrestre corresponde al propio Codice Vaticano 3773 y la exhibe con diferencias considerables en relación a las mencionadas. La segunda ilustración (Códice Bolognia) posee en manos y pies garras de jaguar (Jaguarpranken), pero son singulares mientras en la Tlaltecuhtli ya son plurales (cinco en manos, cinco en pies en el monolito del Templo Mayor). "Así se simbolizaba en México a la diosa de la Tierra", nos dice Seler. 

Siguiendo la clasificación general de la arqueología, que divide en tres etapas la evolución cultural de Mesoamérica, podemos decir que la Tlaltecuhtli nace como una deidad agrícola -la mayoría de los dioses lo son- y por eso está asociada a la lluvia y al dios Tlaloc. Pertenece al periodo Clásico temprano, cuando se da la transición entre los cazadores recolectores y las sociedades agrícolas igualitarias. Aunque siguiendo a José Luis Lorenzo, podríamos decir que los primeros elementos iconográficos o conceptuales de la diosa datarían del preclásico, es decir, de hace por lo menos 2500 años, fecha en que Isabel Kelly data la fase Capacha de Colima. 


lunes, 23 de marzo de 2015

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SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ



PERALTA: ESLOGAN DE VANGUARDIA

Ahora más que nunca está cobrando sentido el eslogan de campaña de Nacho Peralta: "Para que vivas feliz, ¡seguro!", pues el Instituto para la Economía y la Paz acaba de dar a conocer en uno de sus informes que "la violencia en el país costó casi 25 mil pesos en promedio a cada mexicano el año pasado y tuvo un impacto en la economía mexicana en su conjunto de 3 billones de pesos".



Como buen economista, Nacho sabe que esa cifra equivale al 17.3 por ciento del Producto Interno Bruto de México. Un porcentaje estratosférico (por ejemplo a la cultura solo se le destina menos del 2 por ciento del PIB). Por eso es más que importante concentrarse en el binomio felicidad-seguridad. Es la clave.



"Aubrey Fox, director ejecutivo del IEP, explicó la importancia de medir el impacto de la violencia en la economía", dice la nota de La Jornada. Y agrega: "Los países en general pueden quedar 'atrapados' en un círculo vicioso de violencia y nulo crecimiento económico".



Quizás no nos hemos detenido a pensar que en efecto "los tipos de negocios en México más afectados son el comercio, los servicios y la industria en general, además que las empresas destinan 4 por ciento de sus costos a la seguridad, una cifra que bien pudo traducirse en utilidades o ganancias", según señaló el propio funcionario del IEP.



En ese mismo análisis se establece, con perfecta claridad, que "del lado de la población, el costo económico se explica por la percepción de los consumidores sobre la violencia", toda vez que "si tienen miedo, se quedan en las casas, no gastan". 



EL COLUMNISTA ENTENADO

Un columnista de los que tiene entenados el gobierno estatal a través de la Coordinación de Comunicación y de la Secretaría de Cultura, donde ordeñan el presupuesto haciendo nada, formuló un elogio desmedido a Jorge Luis Preciado, el ordeñador de vacas (y también de presupuesto, como quedó confirmado con los 55 millones que desvió de un programa para el pueblo llevándoselos a sus muy democráticos bolsillos), con quien el resorterillero (no llega a gatillero) se identifica lo mismo que con el gobernador Mario Anguiano, porque ambos -Jorge Luis y Mario- tienen una "infancia hecha en el campo", lo que para él tendría que ser garantía de divinidad. Aunque no le gustaba mucho ordeñar, Hitler provenía también del campo austriaco.



"Yo me dedico al campo", le dijo Hilario Ramírez (aka Layín), el alcalde de San Blas, al reportero Jorge Ramos para tratar de justificar el millón de dólares que según él le regaló "gente de bien" para organizar su fiesta de cumpleaños en la que miles fuimos testigos de cómo le alzó la falda a la mujer con la cual bailaba. 



Esos son los "pobres" que le entran a la política y terminan forrados de dinero, como el mismo Oscar Zurroza lo dijo recientemente: son gente de segunda que se hace rodear de gente de tercera para que le aplaudan. No por nada dice el dicho que "El que nunca tuvo y llega a tener, loco se quiere volver".  



A esos perfiles (por fortuna no toda la gente del campo es así), estamos obligados, por conciencia ciudadana y valor civil, a no dejarlos llegar al poder, porque ya sabemos lo que hacen una vez en él.





ZURROZA, ADMIRADOR DE NACHO

Es tan obvio que Nacho Peralta tiene un proyecto concreto para liberar a Colima de las cadenas -esas sí esclavizantes y no las de ricos y pobres que maneja el columnista entenado- de la deuda contraida durante el actual sexenio, que hasta Óscar Zurroza, uno de los coordinadores de la campaña del "ordeñador de presupuestos" Preciado Rodríguez, lo reconoce al decir, textualmente, que Ignacio Peralta Sánchez, candidato del PRI-PVEM-NUEVA ALIANZA al gobierno del estatal “pudo haber ayudado en estos 3 últimos años con la problemática financiera del estado, pero Mario Anguiano lo echó a perder”.



Zurroza insiste en que el mejor candidato a la gubernatura no es Jorge Luis sino “Ignacio Peralta Sánchez, siendo que Nacho, está demostrado, es un factor de negociación con quien resultó secretario de Hacienda y nos pudo haber ayudado estos 3 últimos años con la problemática financiera del estado”.



INDIRA COMPRUEBA QUE JORGE LUIS ES CORRUPTO

Que en el equipo de campaña de Preciado Rodríguez reconozcan que el mejor es Nacho Peralta no tiene precio, como tampoco lo ha tenido la dignidad de la alcaldesa de Cuauhtémoc con licencia, Indira Vizcaíno, quien denunció el intento de soborno por parte del propio Jorge Luis Preciado y de Zurroza, quienes con dinero querían que aceptara una candidatura panista. "Efectivamente -dijo Indira-, se hablaba de una buena cantidad para usarla en la campaña y personal, y hasta se hablaba de ir también en la lista pluri (nominal) federal, con tal de que aceptara".



Tanto Zurroza como el columnista entenado y el propio Preciado Rodríguez, ya lo habíamos dicho en relación a este último, son prosélitos, militantes férreos, aguerridos seguidores de la mochada, el trinquete, el cochupo, la mordida y la canonjía. O sea: son corruptos. ¡Pero qué bueno que ya se van! Qué bueno que duraron solo dos sexenios (Cavazos y Anguiano), porque un día más que los dejen y se acaban Colima.



Por eso Indira tiene razón cuando dice "a mí me parece que querer llegar por la parte económica, es como ellos piensan, que creen que con dinero se pueden comprar conciencias". Lo subrayé en mi columna anterior: los colimenses no queremos -ni nos merecemos- un candidato acostumbrado al billetazo para comprar conciencias. Además, podríamos preguntarnos, si el límite de gastos de campaña para los candidatos a la gubernatura de Colima es de 11 millones de pesos, ¿de dónde estarán sacando dinero para ofrecer, como dijo Indira Vizcaíno una "muy importante cantidad" de dinero. ¿Podrán contestar? Alegrémonos, ¡qué bueno que ya se van!













jueves, 20 de noviembre de 2014

"LA DELICADEZA", DE DAVID FOENKINOS por SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Aunque Foenkinos apuesta por la sencillez en el método narrativo, esta novela suya tan celebrada en Francia, alude a una serie de alambicados símbolos que lo mismo parten de una novela de Cortázar que de una película de los años treinta o un dulce como el famoso PEZ, el caramelo de menta de origen alemán que se despachaba en un artefacto parecido a un bastoncito. El chiste es lanzar la red, atrapar a la mente divagante del lector y reducirlo a personaje o elevarlo a emblema.



Nathalie pierde a su marido y da inicio a un proceso de introspección equidistante de su felicidad. Cuando se aleja o se aproxima a Charles, por ejemplo, lo único que nos demuestra (tanto el autor como el narrador) es que todo depende del enfoque, pero más que del enfoque dado por uno a las cosas, estamos hablando de la manera en que las cosas se aproximan a nosotros. De nada vale presentar a los protagonistas de esta pequeña historia de amor si no sabemos, por ejemplo, del hermetismo en que se hunden las personas cuando han perdido a un ser amado.

David Foenkinos es hábil a la hora de distraer la trama, pero nunca cede a la tentación de la elipsis innecesaria. Por el contrario, nos va presentando en breves líneas e incluso en telegramas o contrapuntos cómo incluso el tiempo puede maniobrarse lo mismo que una sartén caliente en el horno de la historia. Los teléfonos que se usaban antes, de apenas cuatro dígitos, o la relevancia del beso según Maupassant, van tejiéndose con una costura dispareja a lo largo del relato.

Además de conocer el temperamento de una mujer tradicionalmente nostálgica, como todas aquellas llamadas Nathalie, encontramos en esta novela un periplo que va de la desolación a la felicidad, pasando por la melancolía sueca y el arbitrario devenir de quien, como empleado, es capaz de abofetear a su jefe sin sufrir las consecuencias. Esta pieza se encuentra publicada en editorial Seix Barral.

Hace un par de años, por cierto, la novela acabó en el cine, bajo la dirección de los hermanos Foenkinos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

"MI AMIGO EL PINTOR", DE LYGIA BOJUNGA/ POR SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Los colores determinan estados de ánimo, pero cuando aquellos se convierten en el pretexto para ver el mundo y darle una dimensión, entonces la pintura, como acto creativo, se transforma en un punto de referencia que bien puede ser entendido como pura creatividad o, como en el caso de este libro de Lygia Bojunga (Brasil, 1936), en un ejercicio de protesta.

Más allá de la historia de un niño que tiene como vecino a un pintor, con quien dialoga y con quien analiza el mundo exterior, incluyendo a su propia familia, estamos ante un hecho incuestionable: el universo que perciben los infantes es tan densamente rico en anécdotas y reflexiones, que termina pasando desapercibido.

A lo largo de estas páginas, el lector se enfrentará a diferentes cuestionamientos sobre el origen de la desaparición del pintor, a quien el pequeño protagonista recuerda sumando el amarillo a los campanazos de un reloj, o el rojo intenso al proceso de enamoramiento que sufrirá hacia el final de la historia. Pero, ¿de qué otro modo podríamos comprender nuestras emociones si no es mediante el color y las acciones, es decir, los trazos?

Ya Wittgenstein, el filósofo austriaco, había tratado de penetrar en el sustrato que anima y crea los tonos que recubren el espacio donde nos desplazamos en el volumen "Observaciones sobre los colores", pero me parece que Lygia Bojunga consigue en este pequeño texto trascender el relato filosófico y desdoblarse en una nueva realidad: la que plantea, por ejemplo, que el pintor ha sido secuestrado por la policía.

En el Brasil de Bojunga, los resabios de la dictadura de Castelo Branco se manifiestan en su trabajo del mismo modo que se hacen presentes en multitud de obras, incluyendo las canciones de Chico Buarque y el nacimiento del Bossanova como un ritmo exclusivamente antigobiernista. En el caso de "Mi amigo el pintor", la emociones de un niño pasarán a formar parte de las reacciones de un pueblo sometido contra ese régimen que lo reprime.

Una pieza literaria que vale la pena consultar en estos días aciagos.