lunes, 30 de marzo de 2015

TLALTECUHTLI, ¿UNA DIOSA DE ORIGEN COLIMOTE? (I/II) Sergio Briceño González


Hace algunos días, un grupo de amigos me propuso hacer una exploración, topara donde topara, de los orígenes de la extraña ofrenda, consistente en varios perros colimotes, encontrada debajo del monolito de la Tlaltecuhtli que encontró el arqueólogo Leonardo López Luján en el Templo Mayor en el año 2006. Busqué primero los orígenes de la idolatría en Mesoamérica, pues como dice la Relación de Tuzantla, “los antiguos pobladores no adoraban ídolos sino solamente al sol [...] Y andando el tiempo vinieron los colhuaques que es generación de por sí, [y] éstos enseñaron a idolatrar, y trujeron los ídolos y enseñábanles a adorarlos. Reverenciaban en gran manera un ídolo de piedra de la figura de hombre, al cual llamaban Eday, que quiere decir ‘dios de los vientos’, el cual creían que había creado todo lo universo”.



Para entender lo que adoraban los mexicas, primero hay que saber qué adoraban los pobladores de Teotihuacan, sus precursores. Y la población más cercana en el tiempo, perteneciente a esa cultura, fue Teotenango. Carlos Alvarez, en su reporte arqueológico Las Esculturas de Teotenango, advierte que los elementos constructivos fueron hechos "de manera semejante a los edificios de los fines de Teotihuacan como Xochicalco, Calpulalpan y Tepeapulco", es decir basamentos escalonados y escalinatas con alfardas. 

En la primera etapa de Teotenango, llamada rawi tawi o 1 agua como los definió Roman Piña Chan ya se empleaba el rojo plomizo teotihuacanoide, como lo llama Alvarez, color que encontraremos también en el monolito de la tlaltecuhtli. "Este periodo corresponde a los finales de la cultura de Teotihuacan y está representado por varias pequeñas aldeas agrícolas asentadas en el valle. Se le ha dado una temporalidad de 650-750 dC". Durante el periodo 3 Viento o Roxu Hupi en lengua matlatzinca, se utilizan varios tipos de rojo. Estamos hablando de un periodo que va del 900 al 1162, mucho antes de la confrontación con los núcleos mexicas de las lagunas. 

Dentro de las tonalidades cerámicas de la tradición Coyotlalteco Alvarez menciona el rojo sobre café temprano, rojo sobre café medio y el rojo sobre blanco con negativo. Todavía en el periodo 4 fuego que va de 1162 hasta el 1200-1300 (Alvarez no aclara cuando fueron conquistados por los mexicas aunque indica que en 1200 llegan las últimas migraciones chichimecas, que también influyeron en la fase Capacha de Colima) se utiliza el rojo sobre cafe tardio "continuacion del matlatzinca medio", así como el rojo pulido brillante, negro sobre rojo guinda, blanco sobre rojo y el negro grafito sobre rojo, que ya de considera mexica. 

En una de las lápidas trapezoidales encontradas por Alvarez en Teotenango está representado un animal con el pico y la cabeza de un zopilote real o Cozcacuautli y un ala de mariposa, que iconográficamente podría representat a Itzpapálotl (mariposa de obsidiana) como lo señala el propio Alvarez citando a Eduard Seler "Itzpapálotl es patrona del signo 1-Calli y el mes Cozcacuauhtli y puede ser la deidad representada en esta lápida". 

Por su parte la raíz otomí tarasca de los asentamientos matlatzincas, nos dice Bonfil, queda de manifiesto en nombres de deidades como Curisticaheri y Urindecahuecara encontradas en Tuzantla. Debemos tener cuidado con las representaciones de la diosa de la Tierra, de la que Tlaltecuhtli toma algunos elementos. Eduard Seler en su interpretacion del Códice Vaticano No. 3773, nos muestra a la diosa de la Tierra (Erdgöttin) con el dios de la lluvia en la casa del maíz sobre la cabeza (Códice Borgia) mirando hacia la derecha, de perfil; en el Códice Bolognia mirando hacia la izquierda y sin tocado, con apenas tres banderas en el pelo, lo que indica su carácter mortuorio y a la vez generador de vida, en la mano de hecho porta un cuchillo sacrificial muy parecido a una mazorca y ya aparece, a diferencia de la del Códice Borgia, con una máscara de calavera. 

Seler considera que la nariguera procede de la tradicion huasteca, en especial de la diosa del pulque. Hay similitudes entre esta diosa representada en el Vaso Bilimek y la Tlaltecuhtli (la diosa del pulque tiene en lugar del chorro de sangre de la Tlaltecuhtli un par de chorros que salen de sus pechos y acaban en su vientre). La tercera representación de la diosa terrestre corresponde al propio Codice Vaticano 3773 y la exhibe con diferencias considerables en relación a las mencionadas. La segunda ilustración (Códice Bolognia) posee en manos y pies garras de jaguar (Jaguarpranken), pero son singulares mientras en la Tlaltecuhtli ya son plurales (cinco en manos, cinco en pies en el monolito del Templo Mayor). "Así se simbolizaba en México a la diosa de la Tierra", nos dice Seler. 

Siguiendo la clasificación general de la arqueología, que divide en tres etapas la evolución cultural de Mesoamérica, podemos decir que la Tlaltecuhtli nace como una deidad agrícola -la mayoría de los dioses lo son- y por eso está asociada a la lluvia y al dios Tlaloc. Pertenece al periodo Clásico temprano, cuando se da la transición entre los cazadores recolectores y las sociedades agrícolas igualitarias. Aunque siguiendo a José Luis Lorenzo, podríamos decir que los primeros elementos iconográficos o conceptuales de la diosa datarían del preclásico, es decir, de hace por lo menos 2500 años, fecha en que Isabel Kelly data la fase Capacha de Colima. 


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