ERIKA L. SÁNCHEZ
Narco
Autopista de la Muerte —la
indiferencia
de las víboras. El cielo ha madurado
y en todas partes
estallan los colores. ¿Quién
es el jefe
más jefe? En la vaporosa quietud,
Cara de muerto
vacía una cubeta de cabezas como si
fueran canicas. La yerba, el polvo,
las piedras —
Que traguen fierro los cabrones
¡yo soy el más chingón de
Pisaflores!
Rompe-madres,
contemplando el color elefante
de los cerros,
saca a una mujer del autobús
rumbo a las espinas
y la mugre:
blanca bocanada de calor.
Colibríes. Flores de algodón.
Una manada de caballos pintos mira
la espumosa
luna. Que Dios te bendiga
y te conduzca
por el camino correcto. Bajo el
último tajo
de luz, Rompe-madres se enjuga
el sudor
de los ojos y amarra sus
pantaletas a un arbusto —
una colonia de buitres espera
su tributo.
Versión de Sergio Briceño González. Los versos en cursiva aparecen en castellano en el original.

No hay comentarios:
Publicar un comentario