jueves, 20 de noviembre de 2014

"LA DELICADEZA", DE DAVID FOENKINOS por SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Aunque Foenkinos apuesta por la sencillez en el método narrativo, esta novela suya tan celebrada en Francia, alude a una serie de alambicados símbolos que lo mismo parten de una novela de Cortázar que de una película de los años treinta o un dulce como el famoso PEZ, el caramelo de menta de origen alemán que se despachaba en un artefacto parecido a un bastoncito. El chiste es lanzar la red, atrapar a la mente divagante del lector y reducirlo a personaje o elevarlo a emblema.



Nathalie pierde a su marido y da inicio a un proceso de introspección equidistante de su felicidad. Cuando se aleja o se aproxima a Charles, por ejemplo, lo único que nos demuestra (tanto el autor como el narrador) es que todo depende del enfoque, pero más que del enfoque dado por uno a las cosas, estamos hablando de la manera en que las cosas se aproximan a nosotros. De nada vale presentar a los protagonistas de esta pequeña historia de amor si no sabemos, por ejemplo, del hermetismo en que se hunden las personas cuando han perdido a un ser amado.

David Foenkinos es hábil a la hora de distraer la trama, pero nunca cede a la tentación de la elipsis innecesaria. Por el contrario, nos va presentando en breves líneas e incluso en telegramas o contrapuntos cómo incluso el tiempo puede maniobrarse lo mismo que una sartén caliente en el horno de la historia. Los teléfonos que se usaban antes, de apenas cuatro dígitos, o la relevancia del beso según Maupassant, van tejiéndose con una costura dispareja a lo largo del relato.

Además de conocer el temperamento de una mujer tradicionalmente nostálgica, como todas aquellas llamadas Nathalie, encontramos en esta novela un periplo que va de la desolación a la felicidad, pasando por la melancolía sueca y el arbitrario devenir de quien, como empleado, es capaz de abofetear a su jefe sin sufrir las consecuencias. Esta pieza se encuentra publicada en editorial Seix Barral.

Hace un par de años, por cierto, la novela acabó en el cine, bajo la dirección de los hermanos Foenkinos.

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